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A.I.F.
Acción
para la Integración Familiar
Asociación Civil sin Fines de Lucro Personería Jurídica en trámite bajo el Nº 1.704.250
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Comentarios acerca del Boletín de febrero
de 2002 UNICEF
En el boletín emitido por
UNICEF en febrero de 2002, se hace referencia a la emergencia social y política
en la crisis Argentina, destacando la importancia de la educación: “
Con
la escolaridad básica universal, el servicio de comedores y las becas prácticamente
aseguradas en la Argentina, el Plan de Acción de UNICEF estudiará en
particular el impacto de la crisis en la relación de los adolescentes con la
escuela (retraso escolar, tasa de deserción, tasa de asistencia según condición
de actividad del adolescente y clima educativo del hogar). Al
mismo tiempo, UNICEF concuerda con las metas fijadas como prioritarias en el Diálogo
Argentino, en la mesa sectorial de Educación: priorizar la franja estaría preescolar, fomentar desde el estado y la sociedad civil que puedan ser
atendidos los niños desde los 45 días, incrementar la matrícula desde los
jardines y dar apoyo a los programas de retención escolar del nivel medio.” Surge de nuestra experiencia laboral la íntima relación existente entre el abandono temprano de la escolaridad y la delincuencia precoz.
La realidad que nos toca de
cerca nos muestra que un número cada vez más
grande de niños y jóvenes argentinos se ve obligado a colaborar en los
emprendimientos económicos familiares desde muy temprana edad, y cada vez más
son responsables de su propia subsistencia, que debido a el gran desempleo
general solo surge con mayor frecuencia de la mendicidad.
Me pregunto, que rendimiento
pueden tener aquellos pocos menores, en estas condiciones, que el sistema
educativo logra retener?, sabemos que el grueso deserta con las consecuencias
que ello conlleva. Aquellos que desertaron, con quienes la escuela deja de tener el contacto mínimo que suele ser preventivo de graves conflictivas sociales, serán aquellos mismos que cuando niños terminan institucionalizados por su condición de pobreza y ya adolescentes son privados de la libertad por haber cometido algún delito?. “En
un país donde la pobreza aumenta podría ocurrir que se produzca un aumento de
las internaciones, advirtió Mabel López Oliva, consultora de UNICEF en el área
de Reforma Legal. El
Plan de Acción de UNICEF ante la emergencia social y política en la Argentina
se propone que los niños, niñas y adolescentes pertenecientes a hogares
socialmente vulnerables tengan la máxima protección ante los efectos de la
crisis: esto incluye las garantías para aquellos que se encuentran bajo proceso
o internados en instituciones como consecuencia de la pobreza. “Como
las leyes permiten una discrecionalidad absoluta, nadie percibe que internar a
un niño por su pobreza sea una privación de la libertad, cuando básicamente sí
lo es. Se criminaliza la pobreza, se pierden garantías básicas como la defensa
del niños, y a partir de ahí siguen las irregularidades que puede tener un
proceso en el marco de una ley que permite abusos”, agregó López Oliva.”
Debemos
recordar que nuestro país adhiere a la Convención de los Derechos del Niño,
estableciéndola como
ley formal bajo el Nº 23.849/90; incorporándola a la Constitución Nacional en
1994; y a pesar de que han pasado ya varios años, aún carecemos de leyes que
garanticen el cumplimiento de los compromisos adquiridos internacionalmente,
debemos abocarnos a exigirlas. Lic.. Ana María Olivieri
LOS CAMBIOS EN LAS
RELACIONES SOCIALES Siempre que referimos a los cambios relacionales, pensamos en la vida social cotidiana que hace a los hombres, los unos con los otros en la crítica circunstancia histórica que nos toca afrontar. Sin embargo hay otras relaciones sociales, que ameritan un urgente cambio; y es el de las relaciones institucionales y mas ambiciosamente el de las relaciones de las políticas sociales sectoriales. En el inicio de los estudios universitarios, se teoriza de que el cambio debe darse desde las bases. Ante las circunstancias y el momento histórico que transitamos, producir cambios desde las bases es necesario pero no es suficiente. La realidad impone la gestión de un concurrente cambio a niveles personal, familiar, grupal, institucional y comunitario, como partes de un mismo proceso de gestión social. Recursivamente, si no se producen cambios en las Políticas Sociales, no se pueden esperar cambios en las bases. La inclusión de quién suscribe, en Jornadas y Seminarios que abordan la problemática de la familia y la minoridad, como también en la práctica cotidiana, de investigación y abordaje, conlleva la reflexión sobre la preocupación manifiesta sobre la temática y la imposibilidad de producir un cambio en el tratamiento, que se desprenda de la renovación intrínseca de las políticas en este campo de acción profesional y de la misma acción profesional. Es tarea difícil, ser creativo en épocas de un claro déficit en los recursos materiales. Pero no es difícil pensar. Pensar – reflexionar – accionar. Refiero a la acción política, acción por excelencia del profesional de Servicio Social. Acción transformadora y como tal virtuosa. Quienes se encuentran a cargo de la planificación de políticas, requieren urgentemente de se ilustrados, requieren de ampliar su criterio, de cambiar su paradigma, por que no? de ser ayudados. Se los observa bloqueados y artífices de un bloqueo conglobante, que hace pensar a cada uno de los miembros de esta sociedad que nada puede cambiar, por lo que nada vale la pena. ¿Qué hace pensar así? El discurso sostenido por la preocupación por la problemática referida y la in-acción respecto de ello. Será tal vez, que cuanto más se dice menos se hace. Los resultados recurrentes, son la desintegración nacional por la pérdida paulatina e histórica del capital social. Por la presencia del hombre sin humanidad, en lo que coadyuva la información desinformante de los medios de comunicación, que no tienen por que ser mas humanizados que el hombre que comunica. También se me producen dudas respecto de la solidaridad. No se puede negar que es solidario quien ayuda al necesitado, pero mucho más lo es aquel cuya acción se halle dirigida a disminuir la cantidad de necesitados. La acción paliativa es necesaria, pero no es suficiente. Será entonces, que en definitiva no hacemos lo suficiente?. Cuando se piensa en el hombre real y concreto, pareciera que nada es suficiente. Sin embargo no se da lugar a nuevas alternativas de tratamiento de problemáticas, aún cuando los resultados de los actuales abordajes son evidentemente deficientes, ya que no dan respuesta a ese hombre. Empecemos por aceptar que se requiere del cambio. La comunidad ofrece alternativas que no son escuchadas, la misma acción del hombre , del niño, el adolescente y la familia nos está diciendo que no vamos por el camino correcto, que a pesar de las acciones concretadas los problemas persisten y se agravan. Sin abstraerse de la importancia que adquiere la situación económica y financiera de nuestro país, no podemos ser reduccionistas y pensar que ello es “el mal”. Es uno de los males que padecemos, pero ¿cómo llegamos a esta situación?. Hemos perdido energía en “lo económico” que históricamente se muestra divorciado de la Acción Social. Esta Acción Social no requiere de economía en el sentido conocido, requiere de capitalizar al hombre en su accionar político social; a esta economía finalmente debemos referir. A.I.F., ha presentado programas en este sentido, las respuestas recibidas son: “¡Que interesantes!”...”Es lo que hace falta”...”Difiere de lo conocido”...”Pero”...Pero Pero..., parece cómodo sostener la cultura de los servicios que ofrecemos: fragmentados, distorcionantes de la realidad, obsoletos, burocráticos y por que no maltratantes, y ...más de lo mismo. La gravedad de la situación, es que si hacemos hincapié en la situación financiera y económica del país, como el gran mal, las alternativas ofrecidas por A.I.F. no requieren de abundantes aportes en ese sentido, y ha demostrado que hay una disminución significativa de los costos emocionales de los hombres y menores a tratar, como así de los costos materiales del Estado, éste que siempre se halla gestionando su reestructuración. Nada mas significativo y que se halla relacionado al efecto del bloqueo conglobante, al que refería en párrafos anteriores. Suele escucharse que Argentina es un país joven, sin embargo por su anquilosis, por su petrificación, pareciera viejo, muy viejo. En realidad esto hace pensar, que más que ser joven, no es adulto, que no es lo mismo. El adulto es el que esta capacitado y caracterizado por su responsabilidad. La responsabilidad se vincula a la libertad, y ambas son vinculantes de la acción político social. Entre otras, la propuesta de A.I.F. es invitar a la comunidad toda, a participar en la reconstrucción social, en pos del futuro nacional en el que no tan ambiciosamente se pueda imaginar y con ello instituir de una manera diferente las relaciones sociales, las políticas sociales y la respuesta personalizada a las problemáticas planteadas.
Lic.
Inés Iris Parodi.
Así no podemos seguir
Los últimos acontecimientos que involucran fuertemente a menores con la
falta de seguridad de nuestra cotidianeidad, me ha motivado a escribir estas líneas,
como Ciudadana, como profesional del Trabajo Social e integrante del equipo técnico
de A.I.F. “Acción para la Integración Familiar”, asociación
civil sin fines de lucro.
Luego del bombardeo televisivo, la
infinidad de notas gráficas, surgen muchas preguntas; ¿por qué nos acordamos
de estos jóvenes cuando sus conductas violentas nos afectan irremediablemente?.
Comparto el dolor y la bronca impotente de sus víctimas; y me sigo preguntando,
¿éstos jóvenes, se habrán visto “obligados” a llegar a conductas tan
extremas para llamar la atención de una sociedad anestesiada, indiferente a la
exclusión que ellos padecen?, ¿cuantas otras veces habrán manifestado sus
necesidades sin que nadie los escuche?, ¿que vamos a hacer?, ¿somos tan
ingenuos para pensar que si bajamos la edad punible la situación milagrosamente
cambiará?, ¿contamos con instituciones adecuadas y en número suficiente para
albergar a tantos hijos de nuestra sociedad abandonados a su suerte?, ¿y el
presupuesto?, ¿como va a mantener un Estado pauperizado, en default, semejantes
monstruos internativos?, ¿sabrá la sociedad en general, que cada menor
internado insume al Estado un gasto mínimo de $1200 pesos mensuales?, ¿y que
el menor que egresa de un instituto nuestro, rara vez a sido resocializado, sino
que ha sido graduado en el inicio de su carrera delictiva?.
Es cierto que toda conducta delictiva
debe ser sancionada, y debe tener una pena acorde a la misma. Es cierto que
aquellos menores “peligrosos” deben ser irremediablemente internados, para
favorecer la seguridad social y su seguridad individual; pero también es muy
cierto que aquellos jóvenes que comienzan a transitar este peligroso camino,
pueden recibir un tratamiento acorde a su necesidad y a la de la sociedad toda,
un camino de reinserción social que frustre su carrera delictiva.
Hablo de resocializar porque en estos jóvenes
ha fallado este proceso en algún punto. Es la socialización el proceso de
adaptación del individuo al medio socioeconómico y cultural en el que vive,
ello permite la convivencia y el desarrollo de la comunidad, estimulando la
solidaridad entre individuos. Las fallas en este proceso tienen como resultado
un joven inadaptado socialmente.
A.I.F. propone en su programa SE.PRO.ME.(Servicio
de Protección al Menor),
cuyo objeto es “Disminuir la delincuencia juvenil, frustrando la carrera
delictiva del menor”, un novedoso tratamiento inspirado en prácticas
internacionales con resultados óptimos, y adecuado a nuestra cultura y
necesidades. Asimismo, ha sido producto de una exhaustiva investigación diagnóstica
y lo que es inusual en nuestro país, se vale de una intervención planificada.
Se trata de supervisar asiduamente el
proceso de socialización del joven, en su hogar, con su familia, en su ámbito
educativo, en sus redes sociales y en la comunidad.
Es el Trabajador Social el profesional que dentro de sus incumbencias
realiza la Educación Social, en el hábitat del menor, con permanente conexión
con otras instituciones intervinientes, si las hubiese, tratando de coordinar
todos los esfuerzos en una sola dirección.
Los pilares del tratamiento social son
la escolarización, el cumplimiento de medidas educativas acordes a la conducta
delictiva, (medidas impuestas por el juez de menores interviniente) y la
recreación.
Los beneficios de este novedoso planteo
es el ínfimo costo del tratamiento, que no solo da cobertura al menor, sino a
su familia y redes sociales próximas logrando su socialización. Por tal
motivo, el tratamiento se afianza en la rehabilitación del menor en cuestión,
en la prevención situada en los contactos sociales del mismo, y en la promoción
de nuevas formas de encarar la problemática, en común-unión social Esta es la propuesta de A.I.F., y de los profesionales que lo constituimos, sabemos que los Derechos Humanos se hallan vulnerados “para todos” y todos sabemos que así no podemos seguir. Lic. Ana María Olivieri.
Para obtener más información, póngase en contacto con:
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